TOP 3: Mensajes a alienígenas

Recuerdo un día en que fui a cortarme el pelo; calculo que tendría por aquel entonces unos 14 años. Por lo general no suelo salir de casa sin algo que leer en los ratos muertos o mientras camino por la calle (todavía no he tenido ningún accidente). La única excepción es cuando voy a quedar con seres humanos y mi chaqueta, o ausencia de ella, no me permite guardar el libro de rigor.

Aquel día llevaba conmigo una revista divulgativa algo vieja que había por casa. En su portada anunciaban un artículo sobre la búsqueda de vida en otros planetas, apenas recuerdo su contenido exacto, pero sí que me pareció tremendamente interesante. El caso es que la portada también llamó la atención de mi peluquero, justo antes de que dejara la revista apartada para que empezara a trasquilarme.

 

Frank Drake en Cornell, Octubre2017. Foto de "Amalex5" en Wikimedia Commons
Frank Drake en Cornell, Octubre2017. Foto de “Amalex5” en Wikimedia Commons

Me preguntó si creía que había vida en otros planetas y yo, dentro de lo poco que sabía por aquel entonces, busqué responderle referenciado la famosa ecuación de Drake. Esa que pretende calcular a ya no grosso, sino enfermizamente obeso modo, el número de civilizaciones en nuestra galaxia. Apenas empecé a hablar tímidamente cuando escuché la palabra más temida por todo fan de la astrobiología… OVNI. Así que allí estaba, sentado a merced de la buena voluntad de un magufo que agarraba un objeto potencialmente peligroso. Decidí que lo mejor era asentir y callar mientras notaba como el espíritu de Carl Sagan se retorcía de dolor.

 

Astrobiología no es ufología.

Y es que este es el mayor problema al que se enfrenta uno cuando quiere hablar de forma científica sobre la vida en otros planetas. La gente olvida eso de “científica” y se queda con Roswell, grises, las pirámides, anunnakis, David Icke y sus reptilianos… una sarta de chorradas pseudocientíficas que han penetrado en la cultura pop. Y NO. La búsqueda de vida inteligente es algo totalmente distinto. Algo que de hecho veo como contrario a la ufología.

Donde ellos se surten de falacias para asentir sin reparos todo tipo de historias absurdas, la ciencia parte de una presunción de ignorancia que le impide rechazar que seamos los únicos en el universo. Pero la astrobiología no sostiene que nos hayan visitado y no los representa de ningún modo. Se basa en la ya nombrada ecuación de Drake, en el principio de mediocridad que plantea a la tierra como “un planeta cualquiera en un sistema solar cualquiera”. Lo que implica unas condiciones muy frecuentes en el inmenso universo. Es cuestión de probabilidad que a muchos años luz, una forma de vida literalmente indescriptible (como diría el maestro Lovecraft) haya creado una civilización y sobrevivido a ella.

¿Entonces qué demonios es?

Póster de la película "Contact" basada en el libro homónimo de Carl Sagan
Póster de la película “Contact” basada en el libro homónimo de Carl Sagan

En cualquier caso, hay muchas formas de hablar científicamente sobre estos potenciales compañeros de universo. La principal consiste en entender qué condiciones son indispensables para la vida según la conocemos, estudiando lo poco que conocemos aquí en la tierra. Con esta información y los radiotelescopios, podemos apuntar a los planetas más parecidos al nuestro y escucharlos, a ver si hay alguien en casa. Esto lo conocemos como SETI pasivo. Muchos dirán que es una visión reduccionista de la vida. Sí y no, de forma teórica se tiene presente que la vida puede ser totalmente distinta a lo que nosotros definiríamos como tal, pero si pretendemos reconocerla tenemos que definirla como algo familiar. Al menos hasta que aumentemos nuestra ridícula muestra de 1.

Otra forma de ponernos en contacto es el SETI activo o METI del cual hablo largo y tendido en mi post Cita con un alien – El METI. Lo que en resumidas cuentas significa no solo escuchar a escondidas lo que ocurre en lugares potencialmente habitables, sino mandarles mensajes esperando una respuesta. En lugar de escuchar para saber si hay alguien en casa, en este caso la comparación sería gritarlo a viva voz.

En este post vamos a centrarnos en los 3 mejores mensajes enviados por la humanidad a sus hipotéticos vecinos. Precisamente los 3 que omito en el artículo antes nombrado.

 

3er PUESTO: Pioneer, un altavoz a la galaxia. 

El programa de exploración Pioneer consistía en sondas que exploraban el sistema solar interior (los 4 primeros planetas) hasta que llegaron nuestras protagonistas. Dos flamantes sondas de última generación, la Pioneer 10 y la 11 con el propósito de llevar la contraria a sus hermanas mayores.

Estas fueron el primer objeto humano lanzado al sistema solar exterior, para explorar los planetas gaseosos y eventualmente, perderse más allá del cinturón de Kuiper y la nube de Oort, fuera de nuestra galaxia, hacia Aldebarán, el ojo de Tauro.

Representación de la Pioneer 10 hecha por el usuario de Pixabay "Das Wortgewand"
Representación de la Pioneer 10 hecha por el usuario de Pixabay “Das Wortgewand”

Ibamos a mandar un objeto humano más allá de donde habíamos llegado nunca. A propulsarlo lejos de casa, muy lejos. Esta idea estimuló la imaginación de Eric Burgess. ¿Y si aprovechábamos estas sondas como si de palomas mensajeras se trataran? ¿Y si poníamos un mensaje en sus patas? Un mensaje que dijera quienes somos en el universo.

Como Eric Burguess sabía muy bien lo que se hacía, acudió a Carl Sagan. No fue difícil captar su atención, pues Sagan ya era conocido, entre otras cosas, por su entusiasmo en cuanto a pensar en vida fuera de la tierra. Sagan transmitió la idea a la NASA y afortunadamente aprobaron mandar un mensaje. La mala noticia era que para preparar esta “carta a quien pueda interesar” contaban con un plazo de tan solo tres semanas.

Así fue como Sagan se embarcó en esta carrera contra reloj de la mano de Frank Drake y Linda Salzman (mujer de Sagan por aquel entonces).

La primera decisión que hubo de ser tomada fue el formato del mensaje. ¿Les mandamos una postal o más bien un Vine? Necesitaban algo rápido de crear y resistente, como la pana. Al final, una vez descartada la pana (Dios sabe por qué) se determinó que harían dos placas de aluminio y oro anodizado, una en cada sonda; concretamente en los soportes de la antena, para resguardarlos del erosivo polvo interestelar.

El diseño de las mismas fue encomendado a Drake y era eminentemente pictórico. La parte positiva de esto es que una inspección superficial de las sondas las revelaría a simple vista; y que resistirían bien el paso del tiempo. La parte negativa es que confía en que el sentido de la visa de sus posibles interceptores fuera suficientemente análogo al nuestro.

Placa de la Pioneer 11
Placa de la Pioneer 11

Pero vayamos parte por parte. ¿Qué garabatos hemos mandado en esta “notita” al espacio?

Transición hiperfina del hidrógeno neutro.

Dr. Manhattan, personaje de Watchmen - Creditos a DC Comics.
El Dr. Manhattan, personaje de Watchmen, tiene marcado en su frente un diagrama con la configuración atómica del hidrógeno – Creditos a DC Comics.

En la parte superior izquierda de la placa se encuentran dos círculos garrapateados que recuerdan a la frente del Dr. Manhattan. Lejos de tratarse de una referencia a Whatchmen, estos representan el cambio de espín que experimenta periódicamente el electrón de un átomo de hidrógeno. Esto sucede con una frecuencia de 1420.405 MHz (periodo de 0.704 ns) Cuando la luz viaja con esta frecuencia, su longitud de onda resulta ser 21,106cm que coincide con el espacio que viaja ese mismo fotón en esta unidad de tiempo. Así pues, la línea que conecta ambos estados del electrón del hidrógeno se ve indicada con una línea vertical, un número “1”.

 

Por lo tanto, a partir de ahora la unidad en el lenguaje de esta placa equivaldrá en nuestras unidades de medida a 21 centímetros o 0,7 nanosegundos.

Ahora ya podemos hablar con los extraterrestres sobre medidas. Pero más allá de “para chulearnos” ¿Para qué nos vale esta herramienta?

Transición hiperfina del hidrógeno neutro, detalle de la placa de la Pioneer 11
Transición hiperfina del hidrógeno neutro, detalle de la placa de la Pioneer 11

Píntanos como una de tus chicas francesas.

En el lado derecho de la placa encontramos dos figuras representando a nuestra especie. Son concretamente un hombre y una mujer. Al lado de la mujer se indica su altura en sistema binario el número 8, siendo equivalente a 168 centímetros según la longitud de onda de la transición hiperfina del hidrógeno.

Representación de nuestra especie en la placa de la Pioneer 11
Representación de nuestra especie en la placa de la Pioneer 11

Con la intención de reforzar este mensaje de las unidades, se han superpuesto las figuras sobre una simplificación del contorno de la sonda, de tal modo que, ante la duda, los descubridores de la placa pueden verificar empíricamente el significado de los códigos. Dicho de otro modo, si con la transición hiperfina no queda clara la cosa, siempre pueden medir la sonda y hacer una sencilla regla de tres para aproximarse. Lo cual, a su vez, sería una información extra para revelar correctamente el significado de esta unidad de medida basada en el hidrógeno.

Pero ¿por qué esa posición de las figuras? En un primer momento Sagan quería que estuvieran tomándose de la mano, pero pronto se dio cuenta de la posible confusión que generaría. No queremos que los alienígenas piensen que somos siameses o nos unamos en la reproducción como si fuéramos rapes.

El motivo de la mano levantada es sencillo. Parece ser que es algo común a culturas totalmente dispares, por lo que es lo más parecido que conocemos a un gesto de buena voluntad universal. En cierto modo se cree que esta confluencia entre culturas se debe a que una mano abierta y en alto muestra que no estás portando nada peligroso contigo. Algo así como “Venimos en son de paz” y hay que reconocer que es muy apropiado.

Y si no funciona, al menos les estamos enseñando nuestro mejor dedo… no, ese no. El pulgar, nuestro dedo oponible. Personalmente no las tengo todas conmigo en cuanto a la relevancia de esto último. Imagino a los extraterrestres diciendo lo siguiente

“Oh, fíjate. Parece que tienen pulgares oponibles, eso significa que pueden manipular y construir cosas. Es algo totalmente inesperado teniendo en cuenta que han mandado una sonda al espacio”

Sobre lo políticamente correcto.

Es cierto que el hecho de que salude el hombre puede deberse a la mentalidad machista, todavía más acusada en aquella época. No obstante, el hecho de que solo salude una de las dos figuras es interesante para mostrar la capacidad de articulación de nuestros miembros y nuestra postura de reposo.

Sobre la “raza”. Muchos parecen ofenderse porque se haya representado solo a la etnia caucásica. Lo divertido viene cuando la mayor parte de las etnias consideran ser ellas las representadas en esta placa de la Pioneer. La realidad es que Sagan buscó basar el diseño en dibujos de Leonardo da Vinci y arte clásico, pero tomando rasgos de distintos grupos humanos distribuidos por todo el planeta. Te recomiendo que intentes ver afroamericanos o japoneses en los dibujos de la placa. Lo cierto es que yo al menos sí veo ese parecido, cómo si su faceta caucásica fuera mayormente un efecto óptico. Nuestro cerebro rellenando información ambigua.

Algo interesante es que el pelo iba a ser originalmente afro, pero la NASA no comulgó con esta decisión de equipo.

En cuanto a los genitales, Carl Sagan renunció a proponer una representación detallada de los femeninos ante la falta de argumentos que pudiera convencer a la NASA (Y aun así se escandalizaron).

Mándame tu ubicación, que voy para allí.

Mapa de púlsares de la placa de al Pioneer 11
Mapa de púlsares de la placa de al Pioneer 11

Era hora de decirles dónde vivimos, aquí en este punto azul pálido. La forma de dar nuestras coordenadas fue original, eso desde luego. Marcamos la posición relativa del sol al centro de la galaxia con la línea horizontal que atraviesa la placa perdiéndose en su margen derecho. Y otras 14 líneas que representan los púlsares.

Pero no púlsares cualquieras, estas bestias astronómicas son como faros en el espacio, cada uno con un periodo propio al cual, hace rota su haz de luz, así pues, podemos reconocerles por ello y eso es precisamente lo que indicamos al lado de cada uno, su periodo. La longitud de las líneas es proporcional a la distancia a cada pulsar, pero para concretarlo algo más, se ha indicado en el sistema binario basado en el hidrógeno a qué distancia exacta se encuentra cada uno.

Esta información puede parecer redundante, con tres puntos y sus distancias a un cuarto podemos encontrar ese cuarto (La Tierra) por triangulación, pero… hay dos problemas. El periodo de los púlsares cambia con el tiempo y no todos ellos son visibles desde cualquier punto de nuestra galaxia. Así que mejor que sobre que que falte.

Nuestro piso en el sistema solar.

Con este mapa ya sabían dónde encontrar a nuestro sol, pero ¿Cuál de sus siete planetas y tropecientas lunas era nuestro hogar? Esto ya era más fácil de representar.

Un conjunto de círculos de distinto radio colocados en fila simbolizaban el Sol y sus planetas. Del cuarto círculo (el tercer planeta, también conocido como “nuestra casa”) salía una flecha que tras un par de asistencias gravitatorias, concluía más allá de Júpiter en una representación de la Pionner.

Para afinar todavía más, se colocó la distancia de cada planeta al Sol por nuestro ya archi-conocido sistema binario en base al hidrógeno.

Como dato curioso, fijaos en que podemos ver al final de la hilera a nuestro viejo amigo Plutón, por aquel entonces un planeta. Y que, si bien Saturno tiene su anillo, ni Neptuno ni Urano han sido representados con los suyos ya que por aquel entonces no se conocían.

Representación de nuestro sistema solar y la trayectoria de las sondas Pionee 10 y 11 y grabadas en sus mismas placas.
Representación de nuestro sistema solar y la trayectoria de las sondas Pionee 10 y 11 y grabadas en sus mismas placas.

Y por todo esto las Pioneer están en el tercer puesto de mi ranking, no tanto por su claridad, de hecho en el post “Cita con un alien – El METI” hablo sobre proyectos de SETI activo mucho más completos y simplificados. Pero en esta lista no solo valoro esto, también tengo en cuenta la belleza del proyecto y este es para mi una de las iniciativas científicas más  artísticas de todos los tiempos.

 

2º PUESTO: Mensaje de Arecibo, Una estética retro

Ahora estamos en noviembre de 1974 en la selva de Puerto Rico. Bajo nuestros pies se extiende un plato cóncavo de 300 metros de diámetro. Es un radiotelescopio, el mismo sobre el que pelearía 007 en GoldenEye. Hablamos del radiotelescopio de Arecibo.

Radiotelescopio de Arecibo - Fotografía de JidoBG en Wikimedia Commons
Radiotelescopio de Arecibo – Fotografía de JidoBG en Wikimedia Commons

La fecha fue elegida para celebrar el remodelado del radiotelescopio, y la dirección por lo tanto estaba algo encorsetada. Así pues, se escogió el mayor cúmulo de estrellas visibles en tales fechas, una localización denominada M13 a 25.000 años luz que posiblemente conozcamos como la galaxia de Andrómeda.

¿Y qué se cuenta?

Pero aquí lo importante es el cotilleo ¿Qué es lo que le dijimos a los alienígenas estos? En resumen, mandamos 1.679 dígitos en binario, unos 210 bytes de información, todo enviado en 3 minutos. Este número concreto de dígitos tiene su intríngulis. El 1.679 es un número semiprimo, esto es, formado por la multiplicación de dos números primos, concretamente el 23 y el 73.

El motivo de escogerlo es que, de este modo, los receptores podrían valerse de los números primos para saber cuántos dígitos de alto y de ancho tenía nuestro mensaje, porque sí, cada 1 y cada 0 representaba un pixel. Así pues, la configuración de 73 líneas por 23 columnas revelaba nuestro diseño original, mientras que la inversa, 23 filas por 73 columnas mostraría un perfecto Jackson Pollock.

Puede parecer poca cosa, todos tenemos amigos que mandan audios de Whatsapp con más enjundia, casi bíblicos (yo soy ese amigo), pero esto era más que suficiente para lo que los encargados del proyecto tenían pensado.

Un puzle de píxeles

Los artífices del mensaje son “repes”, parece que Sagan y Drake eran el dream team del SETI activo. Esta vez, contando con más tiempo que para la Pioneer, diseñaron la siguiente imagen de arriba a abajo:

Mensaje de Arecibo coloreado
Mensaje de Arecibo coloreado

-Los números del 1 al 10 en binario (blanco). Algo ligerito para empezar a abrir boca.

-Los números atómicos de los principales constituyentes del ADN (Eso que a mi me parece morado). En este bingo de lo orgánico estaban, como es de esperar el hidrógeno (1), el carbono (6), el nitrógeno (7), el oxígeno (8) y el fósforo (15).

-Las fórmulas de los azúcares y bases que forman los nucleótidos de nuestro código genético. (Verde) Es fácil ver la secuencia.

-El número de nucleótidos del ADN en torno al cual se enrosca la estructura secundaria del ADN (en blanco) acompañado de la doble hélice (azul). En cuanto al número de nucleótidos, parece que la información está desactualizada. En aquel momento se estimaban en 4.300 millones, quedándose actualmente en unos 3.200 millones.

-La silueta de un humano (rojo)… si fuéramos personajes de una máquina de arcade de los 70. En realidad, se intuye bastante bien que ese monigote es una personilla. Esta vez no hubo problemas con mostrar un desnudo integral, parece que los pixeles de este calibre no ofenden a nadie. A la izquierda del garabato se indicaba la altura media de un varón en la época (azul y blanco). Y a su derecha el número de humanos que había por aquel entonces pisando la tierra (blanco).

Cada paso de este mensaje es un nivel superior de complejidad de la misma línea, por ejemplo: Letras que se juntan para hacer palabras que se ordenan en frases que enlazadas forman oraciones y finalmente se articulan en un texto completo y con sentido.

-De nuevo, un esquema del sistema solar (amarillo) donde aparece resaltado nuestro terruño.

-Y para rematar, una simplificación del radiotelescopio de Arecibo (morado… ¿de nuevo?) indicando el tamaño de su plato (azul y blanco).

Posiblemente sea el mensaje menos claro de todos los que lideran este ranking, pero su sencillez y completitud le dan una elegancia que bien le hace merecer este segundo puesto.

 

1er PUESTO: Voyager-ando muy lejos.

Y finalmente, el mensaje de METI más famoso de todos los tiempos, las Voyager y el disco de oro. En 1977 dos sondas fueron lanzadas al espacio. La primera de ellas fue nombrada Voyager 2, la segunda Voyager 1… sí, así fue. Parece algo absurdo y ojalá fuera solo una broma de la NASA, pero el motivo es algo más prosaico. La trayectoria de las dos sondas no era idéntica y estaba previsto que la Voyager 1 adelantara pronto a la Voyager 1, siendo esta última la más alejada a la tierra durante la mayor parte de su vida activa.

Representación 3D de la una de las sondas Voyager
Representación 3D de la una de las sondas Voyager

Para hacernos una idea de cuanto han viajado las Voyager haciendo gala de su nombre. La Voyager 1 salió de la heliosfera el 25 de agosto de 2012. Ahora se encuentra muy lejos de a 18000 millones de kilómetros de casa, fuera de las tierras de nuestro astro rey siendo el objeto humano más alejado de la Tierra. Parece que las Voyager no han sido orientadas hacia ninguna estrella en concreto, pero en unos 40.000 años la 1 pasará a 1,6 años luz de Gliese 445, una estrella de la constelación Camelopardalis; una información super útil (nótese el sarcasmo).

Pausa para ser moñas.

Hay algo muy importante que entender de este mensaje, y es que su filosofía es en cierto modo distinta. No pretende ser un comunicado perfectamente orientado para que otras especies conozcan las principales características de nuestra especie. Es una acción poética, una cápsula del tiempo empujada más lejos de lo que nada creado por el hombre ha llegad, conteniendo no solo datos, sino emociones. Es algo moñas, pero me gusta pensar en el disco de oro como en el espíritu de la humanidad.

Fin de la pausa.

¿Y quién dirigió esta nueva iniciativa METI? Pues de nuevo nuestro dream team, y una artista llamada Ann Druyan de la que hablaremos más adelante.

Después de las Pioneer y de Arecibo había que mantener el nivel, volver a hacer algo creativo así que aprovechando que eran los 70 ¿Por qué no un disco? Un disco con imágenes, canciones, sonidos y un set completo de instrucciones, como ya veía siendo costumbre.

Rayando el disco.

La información de este disco, que fue llamado el disco de oro, podía dividirse en dos grandes partes. La que contiene la superficie del propio disco a modo de grabado; y la que oculta hasta ser reproducido.

Disco de oro de las Voyager
Disco de oro de las Voyager

Empecemos con los dibujos rayados sobre la superficie. En la zona superior izquierda hay dibujado un fonógrafo y una aguja para que sea reproducido. La aguja indica el punto donde da comienzo la pista de sonido, así como el sentido centrípeto de las revoluciones.

A lo largo del borde del tocadiscos  está escrita en binario la velocidad a la que debe ser reproducido, 3.6 segundos. Este tempo está indicado en unas unidades con la que ya estamos familiarizados, la del hidrógeno que usaba la Pioneer.

Explicación de la superficie del disco de oro de la Voyager hecha por el Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA. Licencia Creative Commons en Wikimedia Commons
Explicación de la superficie del disco de oro de la Voyager hecha por el Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA. Licencia Creative Commons en Wikimedia Commons

La cosa se pone seria.

Llegamos a la parte complicada, las instrucciones para convertir el mensaje de audio en imágenes. En la parte superior derecha del vídeo se representan las ondas obtenidas al reproducir el disco. Las ondas superiores muestra el patrón que indica el inicio de una nueva imagen al ser preproducido.

Estas imágenes están compuestas por una serie de líneas verticales y horizontales que se entrecruzan siguiendo las indicaciones grabadas en la propia placa. Con el fin de calibrar la proporción entre ancho y alto se eligió representar un círculo en la primera imagen, una figura que a su vez también estaba reflejada en la propia placa, siguiendo la dinámica de la información redundante para facilitar verificar su correcta interpretación.

Fotografía enviada en el disco de oro de la Voyager de Egipto, el mar Rojo, la peninsula del Siní y el río Nilo tomada desde la órbita terrestre. En ella se ha anotado la composición química de la atmósfera terrestre. – Propiedad de la NASA
Fotografía enviada en el disco de oro de la Voyager de Egipto, el mar Rojo, la peninsula del Siní y el río Nilo tomada desde la órbita terrestre. En ella se ha anotado la composición química de la atmósfera terrestre. – Propiedad de la NASA

En cuanto a las imágenes en color (porque somos así de detallistas) se trataba de tres imágenes que tendrían que ser superpuestas: rojo, verde y azul en ese mismo orden. De nuevo, con la intención de tener en cuenta todos los factores posibles se añadió el espectro del Sol para facilitar el calibrado del color. Todo esto era necesario para poder descifrar el contenido de las 116 imágenes que habíamos adjuntado, imágenes de temas muy diversos y cargadas de unidades de medidas de aquello que buscan inmortalizar. Sabiendo todo esto me imagino a los extraterrestres tratando de configurar la TDT.

 

Si seguimos mirando la placa nos encontraremos con dos viejos amigos, el mapa de púlsares de las Pioneers y la unidad de tiempo en base a la transición del hidrógeno.

Que sí… que no estamos hablando precisamente de las instrucciones más básicas, y tal vez mandar imágenes en este formato haya sido algo enrevesado, pero seguid leyendo, pronto entenderéis la verdadera finalidad de este proyecto.

Tócalo una vez, Sagan

Ahora veamos qué mostraría el disco al reproducirse. En primer lugar unos saludos en 56 idiomas diferentes, incluyendo después 4 variantes del chino, 12 idiomas del sur de Asia y 5 lenguas muertas (Arcadio, sumerio, hitita, latín y griego clásico) Para rematarlo se decidieron añadir 3 lenguas más, el esperanto, el !Kung y redoble de tambor… balleno. Bueno, no le llamaron balleno como habría hecho Dory, pero era exactamente eso, cantos de ballenas jorobadas.

Estos saludos son seguidos por una serie de sonidos que los científicos del proyecto consideraron representativos de la tierra, concretamente de la vida de la tierra y de cómo hemos llegado a aparecer nosotros.

Esto cada vez parece más indescifrable para una inteligencia extraterrestre, pero si creéis que aquí acaba todo estáis muy equivocados. La siguiente pista del disco nos trae un latinismo expresado en código morse, toma ya, eso es pasarse la anticriptografía por donde yo te diga. Concretamente hablamos de “per aspera ad astra” que significa “A través del esfuerzo, a las estrellas” La verdad es que bonito es un rato, y muy adecuado para una sonda que llegaría que llevaría un trocito de nosotros más lejos de lo que jamás habíamos imaginado, por mucho que parezca una frase del mismísimo Buzz Lightyear.

¿Y ahora qué? Bueno, pues 90 minutitos de música variada y muy multicultural, desde música andina hasta Chuck Berry pasando por Mozart. Aquí podrás encontrar el audio completo del disco de oro.

Rozando la diabetes

Ann Druyan - Fotografía de Bob Lee
Ann Druyan – Fotografía de Bob Lee

Solo falta el remate, el lacito que confirme nuestra teoría sobre que nadie esperaba desde un primer momento que una inteligencia extraterrestre pudiera comprender el mensaje. Este remate consiste en una hora de las ondas cerebrales de un ser humano enamorado. Concretamente de la futura mujer de Carl Sagan, ya tonteando por aquel entonces… pillastres. Sobra decir que estas ondas cerebrales son completamente indescifrables, en la práctica y en la teoría, con independencia del nivel tecnológico de quienes reciban el mensaje.

Un último regalo

Un punto azul pálido - Fotografía de la Voyager 1
Un punto azul pálido – Fotografía de la Voyager 1

¿Pero no había dicho que ya estaba todo? Sí, el disco estaba completo pero ¡SORPRESA! El bueno de Sagan insistió a la NASA para que la sonda hiciera una última fotografía una vez hubiera salido de nuestro sistema solar.

Así fue como el 14 de febrero de 1990, a 6 mil millones de kilómetros de casa, la Voyager 1 activó sus propulsores para darse la vuelta por completo y enfocar su cámara hacia un pequeño punto perdido perdido en la negrura del horizonte. Un punto que reflejaba tenuemente luz, una luz azul, del azul de los océanos de los que una vez salimos. Era nuestro hogar visto como nunca antes lo habíamos soñado, un punto azul pálido.

Ahora tiene sentido, la Voyager no es solo un proyecto de METI. Lo es en tanto en cuanto dice “Algo inteligente ha creado esto, venid a conocernos”, pero más allá de ese concepto básico, todo el resto de su contenido es un poema, posiblemente la mayor oda que la humanidad ha hecho de sí misma y del cosmos donde flotamos.

 

¿Y todo esto para qué?

Algunos dicen que hay vida ahí afuera pero que está demasiado lejos en la inmensidad del cosmos, eso es irrelevante. Nuestra búsqueda ya es en si misma difícil. Todas esas afirmaciones no se sustentan en pruebas, son suposiciones basadas en una falta absoluta de información de qué es la vida, cómo se forma y otras cuestiones que difícilmente llegaremos a entender conociéndonos solo a nosotros mismos.

En resumen, es absurdo afirmar con convicción que estamos solos, del mismo modo que lo es romper la baraja porque “estamos a ciencia cierta demasiado lejos para encontrarlos” Parte de lo que nos hace humanos es que luchamos por encontrar respuestas donde creemos que pueden estar escondidas, aunque sepamos que están ocultas más allá de donde posiblemente lleguemos a ver.

¿La moraleja? Que no importa cuánto te esfuerces, Sagan grabó los pensamientos amorosos de su churri y los envió más allá de Plutón ¿Tú que tienes? ¿Diamantes? Menudo pelagatos…

PD: Si te has quedado con ganas de conocer el resto de mensajes que hemos lanzado al espacio para saber si estos 3 realmente merecían su puesto en el podio, te recomiendo mi post: Cita con un alien – El METI”  o verte este vídeo a modo de resumen:

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